Abrazo revelador, primero la Patria

Con gritos de júbilo reaccionan los mambises al explicarle el Maestro el giro que debían tomar las acciones en Cuba y al ver aquel abrazo revelador y efusivo de los tres principales dirigentes político-militares de la Guerra del ‘95, quienes viajan para pelear en la ya comenzada contienda del 24 de febrero de ese año.

Toda la tropa intuye que más allá de las divergencias, une a los tres líderes de la Revolución un punto en común: la Patria y su independencia, ellos a ese ideal subordinaron todo lo demás, incluso, los conflictos personales

El hecho descrito ocurre en el campamento de Maceo, quien invita al Generalísimo y al Apóstol a pasarle revista a la formación, en el intento de rectificar el desaire que les hizo el día anterior al no permitirles pernoctar en su campamento.

Allí se despidieron: el mayor general Antonio Maceo Grajales marcha a sus operaciones en esa región, mientras que José Martí Pérez , el delegado del Partido Revolucionario Cubano, y Máximo Gómez Báez, el general en jefe del Ejército Libertador, reanudan su rumbo.

Pero, ¿qué sucedió el día anterior, el cinco de mayo de 1895? Tuvo lugar el encuentro de los tres grandes jefes cubanos de la Independencia junto a varios mambises, en la residencia del antiguo ingenio La Mejorana, propiedad de Manuel de la Torre y Griñon. Esta reunión es uno de los acontecimientos de la Historia cubana más debatidos con diversas hipótesis de los estudiosos del tema.

Aunque no hay evidencia histórica concreta por no existir acta ni documentación oficial de los participantes, todo parece indicar que hubo varios criterios en relación con la forma de gobierno, ya que Martí propugnaba la formación de uno civil, con un presidente y un consejo o cámara de representantes con amplias facultades, pero sin posibilidad de interferir sobre la conducción de la lucha armada, que estaría regida por la jefatura militar.

El Titán de Bronce, a su vez, estimaba que primero había que ganarle la guerra a España antes de pensar en la existencia de un gobierno civil en plena manigua. También era partidario de una junta de los generales con mando y una secretaría general, aspectos estos que quedaron pendientes de resolver por la Asamblea Constituyente de la República en Armas.

Otro aspecto importante supuestamente tratado era que, tanto Gómez como Maceo, querían que Martí regresara al extranjero cuanto antes, donde sería más útil a la Revolución, criterio no compartido por el Más Universal de los Cubanos, quien entendía que en la isla antillana  estaba su lugar.

En el transcurso de la deliberación el Titán de Bronce conoce y aprueba el contenido del Manifiesto de Montecristi, elaborado por Martí y Gómez.

Finalmente, a pesar de las discordancias por haber convocado Martí y Gómez una Asamblea de Delegados para formar gobierno, Maceo accede y se declara partidario de enviar cuatro delegados por la provincia de Oriente.

Los tres dirigentes revolucionarios ven la necesidad de materializar la Campaña Invasora con el objetivo fundamental de incorporar a todo el país a la lucha por la liberación nacional.

Esta es una lección que los cubanos debemos tener siempre en cuenta y estar listos a defender la unidad de acción por encima de todas las cosas como lo acabamos de demostrar en el recién finalizado 8vo.Congreso del Partido Comunista de Cuba. Nuestro Partido, digno heredero de la confianza depositada por el pueblo, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, que asume una alta responsabilidad en la preservación de la unidad, factor estratégico para la victoria.

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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