Aborto adolescente, pesadilla muy real

Casi nueve semanas tenía cuando le realizaron el aborto. El miedo a decirle a su madre que ya no era “señorita”, que no se había protegido y más tarde que tenía un retraso en su período menstrual era mayor al de un espéculo y una consulta de hospital.

Con solo 14 años ya cargaba con esta fuerte historia en su espalda y lo más inverosímil es que no era la única en su grupo de amistades, mucho menos decir en su escuela.

Como esta muchas son las adolescentes que se ven hoy sometidas a la práctica del aborto por embarazos no deseados debido en su mayoría a la falta de información, ya sea familiar o educativa, de  orientación sexual. Mas, es importante aclarar que la tendencia a “quemar etapas” como solemos llamar es otro de los factores determinantes.

La presión del grupo o de la pareja, llevarle la contraria a los padres, las justificaciones son interminables para cada vez adelantar un poco más las relaciones sexuales, por lo general desprotegidas, y lo que debería ser un acto de amor y responsabilidad entre dos, termina convirtiéndose en una pesadilla para la joven en cuestión y su familia.

Las principales razones por las que una adolescente opta por el aborto es que tener un hijo dificultaría su vida, su educación o su trabajo, además de apenas en ningún caso sentirse preparada para ser mamá,

convertirse en una madre soltera o tener problemas de pareja, fruto de una relación sexual ocasional.

 

Llegado este punto lo que muchas desconocen es que el aborto provocado en etapa tan temprana puede complicarse con hemorragia, infección, perforación de útero y lesión de órganos pélvicos o intestinales.

Y a largo plazo puede traer graves consecuencias como un embarazo ectópico (por secuelas en trompas uterinas); parto prematuro (por laceración de cuello uterino) y depresión, especialmente si se tiene en cuenta que los cuerpos de las adolescentes no están fisiológicamente preparados aun para ello.

Pero no solo los riesgos físicos están presentes, las jóvenes están más expuestas a sufrir efectos sicológicos adversos tras este procedimiento que bajo ningún concepto puede considerarse como método anticonceptivo.

Es imprescindible que los médicos y enfermeras incorporen una visión actual sobre los adolescentes respetando sus dudas, temores e intereses, promoviendo el respeto a los derechos sexuales y reproductivos y un mejor acceso a las informaciones y la calidad de atención en salud sexual y reproductiva.

La chocante realidad de un embarazo en la adolescencia no es fácil de asimilar, pero en las familias deben crearse las condiciones para una comunicación abierta con los adolescentes que les permita confiar, preguntar, ser escuchados y apoyados en ambientes seguros.

No saber a quién acudir para obtener ayuda ante esta situación lleva a pensar en el aborto como la única alternativa o solución “al problema” y si no se cuenta con el apoyo adecuado, puede repetirse lo que podemos evitar entre todos.

Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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