Ciberacoso, un mal de estos tiempos

Con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información, el ciberacoso ha ganado terreno en todo el planeta
El ciberacoso es un problema en todo el mundo. Foto: Internet

La Habana, Cuba. – Muchas han sido las formas en que se ha denominado el ciberacoso, a pesar de que no sea este tema común en nuestras agendas cotidianas de diálogo.

El también conocido como acoso en línea, acoso electrónico o crueldad social en línea, busca por encima de todo generar pánico y menoscabar la sicología y el prestigio social de algún individuo o grupo.

Las manifestaciones más lacerantes y comprometedoras de ciberacoso son los insultos, la difusión de rumores sobre asuntos íntimos, la publicación de imágenes vergonzosas o las burlas constantes por motivos de raza, religión u orientación sexual.

Algunas investigaciones científicas vinculadas con este fenómeno exponen entre los efectos experimentados por la mayoría de los aquejados, la ansiedad, la disminución del rendimiento escolar y del nivel de autoestima, así como signos de depresión grave, y en determinados casos, hasta la ideación suicida.

Dejar de ser víctimas para evitar daños

Cuando algunas personas que han sido objetos de ciberacoso logran hablar sobre sus experiencias al respecto, tienden a usar palabras como rabia, hostilidad y furia, a la hora de resumir sus reacciones. Y ello es completamente normal, aunque se hace necesario superar ese estado de indefensión inicial.

Al referirse al tema, la Doctora en Ciencias Sicológicas Roxanne Castellanos Cabrera, en declaraciones al diario Juventud Rebelde, sugería a los afectados que lo primero era tratar de funcionar lo menos posible como víctimas para que ese perjuicio intencional dirigido a ellos no se amplifique en el propio afrontamiento del individuo.

De modo que se ha de comprender que alguien ha querido, en mayor o menos medida, lastimarnos, y se ha de tratar de minimizar las repercusiones de ese hecho indecoroso, mediado ahora por la tecnología.

Ciencia y Tecnología
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