Intervención sanitaria en el área pinera más extensa

Cuando José Martí escribió el drama Abdala –con la indicación especial: para la Patria– tenía 16 años y la Guerra Grande apenas tres meses de iniciada en La Demajagua. No había pasado todavía por las canteras de San Lázaro ni llegado como deportado a Isla de Pinos

. Hoy, aquel héroe martiano vuelve a blandir la dura espada para defender una vez más a su Patria, a nuestra Patria que es como decir a todas las demás, y lo hace empuñando un brillante logro de la ciencia cubana: la vacuna que en su honor lleva tal nombre.

La población acude tranquila, confiada”, enfermera Elsy Eva. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

La intervención sanitaria en el Área de Salud correspondiente al policlínico Orestes Falls Oñate, de La Fe, la más extensa y dispersa de todas, comenzó el dos de mayo y abarcó al poblado cabecera, las comunidades vecinas y también a las más alejadas como La Reforma y Cocodrilo.

HABLAN LOS PROTAGONISTAS     

La enfermera Elsy Eva Leyva Marrero –Bety/bety para sus pacientes y amigos–, atendió uno de los dos vacunatorios habilitados en el seminternado José Almuiña, donde se aplicaron consecutivamente las tres dosis.

“Con la primera –cuenta– la gente tenía algo de miedo, se enfrentaban a lo nuevo, pero ya en la tercera… no se siente presión alguna, la población acude tranquila, confiada. Incluso quienes no se vacunaron en la primera etapa, por miedo, ahora quieren empezar, me preguntan. Y están ansiosos por recibir su dosis. Otros que estuvieron ingresados, descompensados o no se la pusieron por otras razones, van al consultorio, están al tanto, tienen el deseo de vacunarse y están listos para cuando se les llame”.

La inoculación tuvo siempre dos momentos cruciales, el antes y el después del pinchazo: cuando te toman la presión arterial y hacen las preguntas médicas de rigor; y luego de la aplicación, esa hora larga de la observación, cuando debes permanecer sentado, autobservándote para avisar a tiempo de cualquier reacción adversa. Un “tiempo muerto” que las casas de cultura del Municipio supieron aprovechar…

“Conformamos tres brigadas con los instructores de arte para compartir cultura con los pacientes”, Nuvia. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

Nuvia Mendoza Blanco es la metodóloga de Creación en la institución santafeseña, a ella correspondió organizar el trabajo para hacerles más entretenida la espera a los pacientes. “Conformamos tres brigadas artísticas, cada una con instructores de las diferentes especialidades para estar en las escuelas mañana y tarde. Y a los pacientes se les fue el tiempo de una forma agradable atendiendo a la presentación de libros, miniconferencias, declamaciones, videos, cuentos, exposición de fotos antiguas de la localidad, tradiciones… en fin, que ni se acordaban del pinchazo, terminaba su hora de espera y no tenían ninguna prisa por irse”.

“Entre todos tenemos que neutralizar la pandemia, cada uno aportando lo suyo”, profesor Garrido. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

El conocido profesor José Garrido Mons fue uno de los pacientes que disfrutó del trabajo realizado por los instructores de arte.

Una hora monótona convertida en instructivo esparcimiento. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

“Ellos hicieron mucho más agradable ese momento. Me inyecté para evitar la covid, que es tan peligrosa. Y entre todos tenemos que neutralizarla, cada cual aportando lo suyo; no queda otra opción.  Estoy operado del corazón… con revascularización. Ninguna reacción adversa. Me sentí muy bien, y confío en que estas dosis van a resolver la situación… en este país y en buena parte de los más pobres”.

LA COSECHA DE ABDALA

La doctora Ivetsy Guevara Gutiérrez, vicedirectora de Asistencia Médica en el policlínico Orestes Falles Oñate, estuvo a cargo de la organización y desarrollo de la intervención sanitaria en esta Área de Salud.

“Cuantas más personas tengamos vacunadas, más se va a ver el efecto positivo”, doctora Ivetsy. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

“Inyectamos primero al grupo de mayor riesgo, a los más expuestos
–informó–: trabajadores de la salud y estudiantes de Ciencias Médicas. Eran unos 700, y nos faltaron por vacunar alrededor de 50: madres lactantes, embarazadas, alérgicos al conservante aplicado en esta vacuna y otros trabajadores de la Salud que por alguna razón no se encontraban disponibles o en el territorio.

“La población a inocular, según los datos a nivel de consultorios, era de 12 419; estuvimos por encima del 98 por ciento en las dos primeras dosis; y en la tercera –que no ha terminado todavía– ya vamos sobre el 95,8 por ciento.

“¿Las reacciones adversas?, fueron muy escasas: ras, dolor en el lugar de aplicación de la vacuna, cefalea, hipertensión arterial transitoria; reacciones bien descritas para este candidato vacunal, todas clasificadas como leves. Solo tuvimos grave una epilepsia”.

En esta novedosa intervención sanitaria tuvieron un alto protagonismo las organizaciones de masa, en primer lugar de los Comités de  Defensa de la Revolución, encargada de movilizar a los vecinos para su asistencia temprana a los centros.

El sector de educación asumió una tarea de gran esmero: la limpieza y desinfección de los locales puestos a disposición del personal de Salud y los pacientes.

Destacar igualmente, la ayuda de TaxiCuba y CubaTaxi, sin ellos no hubiera sido posible llegar hasta el hogar de los pacientes encamados, llevarles el candidato vacunal y un estudiante de Medicina para que les observara y atendiera en caso de reacciones adversas.

“Abdala con un 92,28 por ciento de eficacia nos indica que cuantas más personas tengamos vacunadas más se va a ver su efecto positivo”.

COVID-19 Isla de la Juventud Isla de la Juventud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *