Corazón para el SAF

Ya pasan las 12 del día y a Olga le ha cogido tarde. Camina de prisa y con las cacharras en el bolso; esta vez suenan como nunca antes debido a su agitado andar. Al cruzarnos en la calle tan solo alcanza decirme:
–No puedo parar, debo recoger el almuerzo de la niña, no lo puedo perder, mija, porque como una resuelve, unas veces mejor, otras peor, pero resuelve; luego me ocupo de mejorarlo en la casa.
Y siguió sus pasos como un bólido para la cafetería del reparto. Ella tiene su hija con problemas de salud y es una de los cerca de 430 que en la Isla de la Juventud se benefician con el Sistema de Atención a la Familia (SAF).

Antes de profundizar en el tema vale decir que este es uno de los programas más nobles emprendidos por el Estado cubano, amparado en la actual Resolución 96 del 2017, sustituta de la 40 del 2007, mediante la cual ofrece servicios de almuerzo y comida a aquellos de bajos ingresos con desventajas sociales, limitaciones para elaborar sus propios alimentos y sin familiares obligados a prestarles ayuda.

Foto: Karelia Álvarez Rosell

En el territorio unas 18 unidades pertenecientes a la Empresa del Comercio y la Gastronomía se ocupan de atender a estas personas, ya sean jubiladas o no, impedidos físicos, casos sociales, embarazadas de alto riesgo u otras desvalidas, quienes no siempre reciben la atención ni el trato adecuados, como tampoco alimentos bien elaborados.

Durante el reciente balance anual del sector el Saf resultó uno de los temas más debatidos y me satisfizo que así fuera, pues se tiene conciencia de que no en todos los establecimientos funciona bien, cuando el servicio que se les brinda a hombres y mujeres, en muchos casos solos y mayores de 60 años, con limitaciones físicas o carentes de afecto, debería ser el mejor.

Es cierto, escasean los recursos, más en ese 2019, un año donde primó la inestabilidad de los abastecimientos, pero este sector de la sociedad merece mucho más que chícharos a base de sal, potaje sin al menos ajo porro o una sopa descolorida con tres hojas de cilantro.

Este período no será muy diferente del precedente, entonces valdría preguntarse: ¿Qué pasará con la alimentación en el Saf? ¿Se renunciará en el Municipio a uno de los programas más humanistas que acomete el país desde el ’96?

Por suerte en la importante reunión los criterios fueron de defenderlo y potenciarlo. El Sistema estará con superior énfasis en la mira de la dirección de la empresa y de la administración de cada unidad. El propósito es lograr una comida mejor sazonada y balanceada, también que lleguen los juegos pasivos a cada lugar y hasta compartir celebraciones de cumpleaños colectivos.

Al Saf, más que recursos, le falta corazón. Reanimarlo es ahora la misión, en pos de que lata mejor y brote esa sensibilidad que aleja el dolor, el abandono o la soledad. Queda abierta la convocatoria al aporte desde los huertos u organopónicos de la propia comunidad, entre otras iniciativas locales para, así, hacer perdurar un humano programa que desde sus inicios defiende el bien común.

Foto: Karelia Álvarez Rosell
Isla de la Juventud Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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