Dis, fieles a la integridad

No son rostros súper conocidos como los de los presentadores de televisión, por ello, aunque peque de injusta, debo reconocer que hasta hace poco tiempo no hubiese sido capaz de asegurar el cumplimiento de su labor y lo peor es que conozco de varias opiniones similares.

Hoy, sin embargo, la situación es completamente distinta. Se les puede ver en varios lugares de esta Isla con sus pulóver verdes, morados o blancos y sus iniciales distintivas Dis (Dirección Integral de Supervisión).

Para el colectivo, mayormente conformado por mujeres, el uso de los uniformes en el 2019 trajo consigo una mayor confianza del pueblo pinero en el cuerpo inspectivo, aunque su objetivo social –el  hacer frente a las ilegalidades–, ha sido sostenido desde su creación en octubre del 2006.

Es cierto que no cuentan con el total de la plantilla cubierta, pues hoy están en falta ocho supervisores, también que carecen de  transporte para desplazarse a las comunidades más alejadas y que en esta era digital, la ausencia de una impresora por tres años les dificulta su quehacer, no obstante el trabajo no se detiene.

Solo en el pasado año fueron realizadas 6 894 inspecciones y atendidos un total de 222 casos, de ellos 79 quejas, 116 denuncias y 30 solicitudes; y es que para esta entidad el apoyo de la población es vital en el correcto desempeño de sus funciones.

Entre las causas más comunes que dieron origen a los planteamientos –tanto en el sector estatal como en el privado–estuvieron la mala calidad de los productos, la alteración de las pesas y precios, la tenencia de cerdos y caballos en zonas urbanas, la venta ilícita de productos como jabas de nailon, refresco gaseado y cigarros, las brigadas de trabajadores por cuenta propia sin documentación y los salideros de agua potable y albañales.

Cabe destacar aquí y este es un elemento que nosotros, el sector poblacional, o desconocemos u olvidamos en ocasiones y es que siempre que hay una ilegalidad o acción ilícita la Dis puede intervenir con la aplicación de los decretos leyes estipulados para Precios Minoristas, Comercio Minorista, Higiene Comunal y Ornato Público, Sistema de la Vivienda, Trabajo por Cuenta Propia, Transportista privado y vialidad, Pesca, Recursos Hidráulicos, Salud y Agricultura, pero la resolución de estas problemáticas implica también a los organismos y sectores que rigen cada una de estas actividades.

Y es este uno de los temas que aún golpea a la Dis local, la falta de intersectorialidad, elemento primordial para el desarrollo local.

Claro, también es necesario un constante perfeccionamiento y capacitación de los inspectores, pues si una queja es persistente entre los pineros es que no siempre se les explica o informa con argumentos sólidos el porqué de una multa o notificación.

Intensificar la fiscalización, control y cumplimiento de las disposiciones legales del Estado cubano es una tarea que debe ser cumplida basada en los principios revolucionarios de la honestidad, la integridad y la moral; y hacer de la ética profesional un ejercicio cotidiano que se construye en el día a día.

Si hasta hoy era usted uno de esos que dejaba un margen extenso a la credibilidad de los supervisores piense que aunque no son infalibles, sí son trabajadores con un gran nivel de responsabilidad, a fin de cuentas son las infracciones y violaciones que nos afectan.

Isla de la Juventud Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

Colaboradores:

2 Replies to “Dis, fieles a la integridad

  1. Los supervisores…
    Un día entré a almorzar a una paladar en el paseo Martí y al ratico llegaron varias compañeras de la DIS.
    Una de ellas habló casi al oido de la dueña algo que hizo explotar a esta última. Entre palabrotas, ofensas y un sin fin de etc la dueña le dijo (más o menos así) que hasta cuándo el descaro de ella en venir a almorzar todos los días gratis a ese lugar y encima ir con otras más. Las compañeras de la DIS sin decir palabras y con caras de “abran paso que esto se puso malo” salieron del local.
    En calle 18 hice cola para comprar pan con “algo” en uno de los timbiriches que existen en esa calle. Delante de mi había una inspectora de la DIS; ella pidió dos pan con “algo” y dos refrescos y el cuentapropista le dijo que iba por la casa. Ella dio las gracias y no pagó. Sin comentarios.
    El año pasado en un restaurante muy mencionado de este municipio fui con mi compañera a almorzar. Al rato llegaron tres compañeros de la DIS (un hombre y dos mujeres). Después de hacer la “inspección” e informarle al administrador de las deficiencias detectadas (esto en pleno salón) fueron conducidos a una de las mesas en donde almorzaron y se tomaron cada uno dos cervezas y claro está todo fue a costa del bolsillo del “consumidor desconocido”.
    De gratis también les salen yucas, tomates, boniatos, etc en Los Caneyes y así por el estilo.
    Parece que es práctica cotidiana cosas como estas pues no he visto a ninguno molestarse cuando el cuentapropista o trabajador estatal no les cobra por el servicio o por el producto que reciben.
    Si son todos o no los de la DIS que acostumbran a esto realmente no lo sé, pero sí sé que las caras de estas anécdotas se repiten.

    1. Lamentablemente estas actuaciones suceden, pero sería bueno que le expusiera todos estos criterios a la dirección de la DIS, entre todos debemos enfrentar tales comportamientos.

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