El Palacio, su historia y yo

El día de ir al Palacio de Pioneros 15 de Mayo era el más esperado por los alumnos de mi escuela Magaly Montané Oropesa, y para mí el más feliz de la semana.

En esa época, hace ya casi 20 años, el Palacio de mi Isla, otrora Presidio Modelo, constituía ese lugar sagrado al que ningún estudiante de primaria podía faltar, un espacio de enseñanzas teóricas y prácticas donde la danza, construcción, pedagogía, rescate y salvamento como los bomberos tenían su sitio en los círculos de interés que allí se realizaban.

Recuerdo que estando en sexto grado me apunté en el de Marinería, aun cuando desde chiquita le temo al mar y a sus misteriosas profundidades. Sin embargo, atrevida y como criatura de agua, nacida bajo el signo de Cáncer, me cautivó de inmediato esta especialidad, de la cual aprendí de proas, cubiertas, estribor y babor, entre otras partes del barco.

Con alguna dificultad pude hacer nudos simples, marinero, el haz de guía, el ocho simple y varios más que con muchísima paciencia nos enseñó el profe, del que no recuerdo su nombre pero nunca olvido sus lecciones e interesantes explicaciones de la vida marítima.

Siempre me encantó ese lugar, el Palacio de los Pioneros, tan imponente y desafiante por su arquitectura y legado, por donde bajó Fidel y sus demás compañeros de lucha al ser liberados el 15 de mayo de 1955. ¡Cuántos pioneros de la Isla han pisado justo donde el Comandante caminó por esa escalinata hacia el futuro!

¡Y seguirán andando tras los pasos de él! Porque el Palacio, ese que un día fue una horrible cárcel, sigue cultivando a niñas y niños que como yo encontraron en ese sitio, desde que se inauguró un día como hoy en el año 1986, un espacio repleto de historia y fascinantes enseñanzas.

No me convertí en marinera, pero aprendí a lidiar con los barcos, el medio de transporte que debemos utilizar aquí, al igual que el avión, para viajar hacia La Habana o cualquier otra parte. Además, me casé con un pescador, con el cual anclé mi barco con dos pasajeros a bordo: nuestros hijos, nacidos en esta Isla, que pronto recorrerán el Palacio y se deslumbrarán como lo hice yo cuando descubrí el tesoro que allí se encuentra.

Isla de la Juventud
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